• Motor 25.03.2009 No Comments

    El mal estado del vehículo es una de las 16 causas que, según la Organización Mundial de la Salud, explican los miles de accidentes de tráfico que cada año provocan en todo el mundo 1.200.000 muertes. Por ello, es importante asegurarse de que se encuentra en las mejores condiciones. Las asociaciones de talleres recomiendan que el examen lo lleven a cabo profesionales, pero el conductor también puede hacer una inspección previa. A simple vista podemos revisar:

    • El dibujo de los neumáticos, que no debe ser inferior a 2 mm, y la presión. Esta se puede medir en las estaciones de servicio. Conviene que sea la marcada por el fabricante.
    • El rendimiento de los frenos.
    • El aceite. Si se ha vuelto oscuro quizá debamos cambiarlo. Es habitual hacerlo cada seis meses o 5.000 kilómetros.
    • Los líquidos de dirección asistida, frenos y anticongelante.
    • Las luces.
    • El estado de las lunas y de los limpiaparabrisas.

    MALOS HÁBITOS

    Con el tiempo, algunos vícios contribuyen al deterioro de nuestro vehículo:

    • No des fuertes acelerones cuando arranques, ya que el motor se desgastará antes.
    • Evita presionar violentamente o de forma continuada la palanca de cambios
    • Si tu coche carece de dirección asistida, no gires el volante cuando esté parado, puedes estropear la cremallera de la dirección. Si sí la tiene, no lo gires hasta el límite
    • Es mejor no usar el embrague sin necesidad, ya que es una de las piezas que más sufre.
    • Cuando se conduce a muchas revoluciones, es posible que se acabe sañando la transmisión y la caja de cambios.

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